Aprendiendo y disfrutando con los juegos recreativos de la calle con Martha Elena González

Martha Elena González Henao, maestra de la Institución Educativa María Auxiliadora en Caldas, en Antioquia, es una de los finalistas del Premio Compartir 2019.

Ella, nominada por su propuesta titulada ‘Aprendiendo y disfrutando con los juegos recreativos tradicionales de la calle’, nos contó la importancia de este reconocimiento e invitó a sus colegas a postularse en el Premio Compartir 2020.

¿Ahora que está entre los finalistas del premio compartir qué les diría a sus colegas para que participen en la versión 21 del premio?

Como finalista del Premio Compartir al Maestro en 2019 hago extensiva la invitación a todos mis colegas para que dejen el temor, para que crean en lo que hacen y para que valoren cada una de sus acciones y estrategias.

Les digo que no sientan temor de escribir y que es importante sistematizar nuestro trabajo, pues finalmente estas experiencias son las que enriquecen y fortalecen todos los procesos de enseñanza.

Lo bueno que hacemos se tiene que contar socializar y, por qué no, gritarlo para que el mundo sepa lo que se hace bien.

Postularse al Premio Compartir es una gran oportunidad que todo maestro debería aprovechar, pues en ningún caso se pierde. Todo lo contrario: todo es ganancia, es poner en escenario público nuestra práctica pedagógica, es entablar un dialogo de saberes con profesionales que finalmente valoran y fortalecen nuestras prácticas pedagógicas.

¡Compañeros: vamos, sin ningún temor! Este es un espacio maravilloso para crecer.

¿Cuál es la importancia de un reconocimiento como el que hace el Premio Compartir para el sector educativo colombiano?

Considero que lo que hace la Fundación Compartir, con el Premio Compartir, es de vital importancia para el sector educativo colombiano, porque dignifica el papel del maestro, le da la importancia que tiene en la sociedad. Sobre todo en una sociedad que día a día se transforma y avanza. Es un estímulo para continuar a pesar de las grandes dificultades que se tienen en este sector.

En mi caso, por ejemplo, me siento orgullosa de ser una de las finalistas. De entender que una práctica determinada, sencilla, basada en el juego, la lúdica y la cultura, pueden llegar a transformar muchas vidas y fortalecer, no solo una comunidad local, sino también comunidades a nivel nacional.

Es hacer sentir al maestro importante, orgulloso, transformador e innovador. Pero, sobre todo, es darle la importunidad de contarle al mundo que las grandes transformaciones sociales, culturales, políticas y económicas nacen en las aulas de clase.

La Fundación Compartir y el Premio Compartir permiten socializar experiencias dignas de ser contadas e implementadas, y permiten que comunidades de aprendizaje sigan creciendo e investigando con el mismo propósito de hacer que cada día nuestros niños y jóvenes crezcan en verdaderos ambientes de aprendizajes significativos, dignos y humanistas.

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